viernes, 13 de abril de 2012

PERRO QUE SE NIEGA A ABANDONAR LA TUMBA DE SU DUEÑO FALLECIDO

 PERRO QUE SE NIEGA A ABANDONAR LA TUMBA DE SU DUEÑO FALLECIDO








Se trata de un perro que pese a los intentos de los vecinos para que la mascota se retire de la tumba de su amo, él can se niega a abandonar a su amo, quien falleció hace varios días. 

La historia comienza cuando Lao pan, un ciudadano chino muer. Su única mascota y compañía se quedó junto al sepulcro sin ninguna intención de retirarse de su lado. El hombre lleva poco más de una semana enterrado. A medida que se da conocer la tierna historia de lealtad en china y el mundo, cada vez más personas se conmueven.
El hombre murió a los 68 años años, era soltero y según se cree, no tenía familia. Cuando la habitación fue desalojada, el perro desapareció. Cuál fue la sorpresa que horas después el perro fue hallado buscando la tumba de su querido amo.
Fue entonces cuando los vecinos de Lao intentaron llevarle comida y agua, pero el fiel perro no se movió del lugar, con la esperanza de que regrese a su lado.
Por tal razón, el pasado miércoles, los vecinos pretendían construirle una casita al fiel amigo de Lao.
No es el primer perro que espera a que su amo regrese. Hace dos años, se presentaron en las salas de cine la triste historia de Hachiko, que a más de uno hizo soltar una lágrima. Aquel perro esperaba todos los días en la estación de tren de Shibuya a su dueño que vlvería de su trabajo. El cual nunca regresó, pues murió de un infarto en la oficina. Seguro ya se saben el resto de la historia, el perro nunca se cansó de esperar hasta su misma muerte.


jueves, 12 de abril de 2012

HACHIKO

HACHIKO






Hachiko nació en Noviembre de 1923 en la prefectura de Odate, provincia de Akita, al norte de Japón. Era un perro de raza Akita, macho y de un intenso color blanco.
La suerte iluminó a Hachiko cuando a los 2 meses de edad fue enviado a la casa del profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Dr. Eisaburo Ueno. El profesor lo llevó a su hogar situado cerca de la estación Shibuya, y allí demostró ser un bondadoso y amable dueño. El perro por su parte lo adoraba.
Desde luego, Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar la casa todas las mañanas con el profesor y caminaba junto a él hasta la estación Shibuya.

El perro observaba como su dueño compraba el boleto y luego desaparecía entre la multitud que abordaba el tren. Más tarde, Hachiko acostumbraba sentarse en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño quien regresaba de su trabajo por la tarde.
Esto sucedía todos los días. Así es como la imagen del profesor con su perro se volvió familiar en la estación Shibuya, y la historia de la lealtad de este animal se diseminó por los alrededores con mucha facilidad. Las personas que transitaban por Shibuya siempre comentaban este hecho.
Una tragedia irrumpió la tarde del 21 de mayo de 1925. La salud de profesor no era muy buena en esos días y repentinamente sufrió una ataque cardíaco en la universidad. Él falleció antes de poder regresar a casa. En Shibuya, el perro esperaba enfrente de la estación.
Muy pronto las noticias sobre la repentina muerte del profesor alcanzaron Shibuya. Inmediatamente muchas personas pensaron en el pobre perro que lo había acompañado todos los días. Varios tuvieron la misma actitud y fueron a la pequeña plaza para convencer al perro de que volviera a su hogar, como si él pudiera comprenderlos.
estatua Hachiko
A la mañana siguiente Hachiko fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo. Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y aún así, el perro iba cada mañana a la estación, espera el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a áquel que amaba. No tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve no impedían su diario peregrinar al encuentro de su amo, la lealtad hacia su amigo humano nunca pereció.
La lealtad demostrada por Hachiko tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses pobladores de Shibuya. Él se transformó en un héroe, la figura más amada del área. Los viajantes que se ausentaban por un largo período siempre preguntaban por él a su regreso.
En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes de Shibuya contrataron a Teru ( Shou) Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor su amigo Hachiko. El escultor estuvo encantado de realizar ese trabajo y la estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko.
Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón.
Durante la guerra todas las estatuas fueron fundidas para la elaboración de armamento, la de Hachiko no escapó de esa suerte y lamentablemente el escultor fue asesinado. Pero los pobladores de Shibuya continuaban recordando a Hachiko y su mensaje de lealtad. Así fue como decidieron formar una Sociedad para el reemplazo de la estatua de Hachiko, y dicha sociedad contrató al hijo de Teru Ando, Takeshi Ando, quién también era un excelente escultor.
Hoy en día, la exquisita estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya. Podemos encontrar alrededor de ella fuentes, puestos de diarios y revistas y personas sonrientes contándoles la historia de Hachiko a los pequeño o los no tanto.
El 8 de abril de cada año se conmemora a Hachiko en la plaza frente a la estación de trenes de Shibuya.
Los restos de Chuken Hachiko (en japonés el leal perro Hachiko) descansan junto a los de su amo el Dr. Eusaburo Ueno.
En una esquina de la sepultura de su dueño en el Cementerio de Aoyama, Minmi-Aoyama, Minato-Ku, Tokio.





domingo, 1 de abril de 2012

RIN TIN TIN

RIN TIN TIN





fue el nombre que recibieron en el cine varios perros, parientes entre sí, de la raza pastor alemán, estrellas de Hollywood de la primera mitad del siglo XX. Rin Tin Tin protagonizó varias películas e incluso tiene su huella estampada en el Paseo de la Fama de Hollywood  Boulebart. Su historia arranca el 15 de septiembre de 1918 en Francia. El soldado Duncan, que participaba en la Primera Guerra Mundial, se encontró con 5 cachorros de pastor alemán y su madre, recogió dos y se los llevo al campamento. Aquellos cachorros recibieron el nombre de Rinty y Nannette. Mientras duraba la contienda, el soldado Duncan se dedicó a adiestrar a los cachorros, impresionado de las habilidades que mostraban. En su regreso a los Estados Unidos se llevó consigo a Rinty y Nannette. Ya en Estados Unidos, Rin Tin Tin protagonizó más de 20 películas, convirtiéndose en uno de los ídolos de la época.















BALTO

BALTO




En 1925 un solitario pueblo ubicado en el noroeste de Alaska, Nome, sufría una epidemia de difteria. El único médico del pueblo se comunico con el hospital de Anchorage, a varios cientos de kilómetros de distancia para solicitar dosis de vacunas para todos los habitantes de Nome, aunque tenían un problema: el transporte. La solución llegó la de mano de Gunnar Kaasen y su equipo de Siberian Huskys guiados por Balto, el más experimentado de sus perros. En medio de una tormenta de nieve, y solo guiado por el instinto de Balto, las vacunas llegaron a tiempo para parar la epidemia.
Balto y los demás Siberian Huskys fueron vendidos al zoológico de Cleveland en 1927.
Luego de su muerte en 1933 Balto fue embalsamado, y está expuesto en el Museo de Historia Natural de Cleveland. Balto tiene su estatua en Nome.



BALTO 2 ESPAÑOL LATINO PARTE 1